CHILE CELEBRA A SU BEATA LAURA VICUÑA: PROTECTORA DE LA DIGNIDAD DE LA MUJER

Por José Luis Nicolás

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Hoy, como todos los 22 de enero, celebramos la fiesta de Laura del Carmen Vicuña Pino, y recordamos la belleza de su vida y santidad. Laurita -como cariñosamente la llamaban- ofreció su vida por el bienestar de su mamá. Su madre era maltratada sistemáticamente por su pareja.

Laura Vicuña nació en Santiago de Chile en 1891. El año en que llegó a este mundo estalló la guerra civil que terminó con el Gobierno de José Manuel Balmaceda, y su familia se vio obligada a huir de la capital y refugiarse a unos 500 kilómetro de Santiago. En medio de las penosas circunstancias, el padre de Laura perdió la vida y su madre, llamada Mercedes Pino, quedó en la indigencia, a cargo de sus dos hijas -Laurita, de dos años, y Julia-. Las tres mujeres emigraron a Argentina. Allí conocieron a un hombre llamado Manuel Mora, quien les ofreció un techo para que pudieran vivir. 

En 1900, Laura ingresó como interna al Colegio de las Hijas de María Auxiliadora, en Junín de los Andes. Al poco tiempo, empezó a expresar una profunda devoción al Señor y a soñar con ser religiosa. 

Mientras la experiencia de fe de Laurita se hacía más fuerte, su madre soportaba los constantes maltratos de Manuel Mora. El dueño de casa también intentó agredir a Laurita y su hermana. 

Tras años de tormento, y siendo todavía una niña, Laurita reveló a su madre que estaba dispuesta a ofrecer su vida al señor a cambio de dejaran la casa de Manuel Mora, que les impedía llevar una vida digna. La madre se comprometió a cumplir los deseos de su hija. A esas alturas, Laurita se había debilitado físicamente producto de una infección renal.  

Laurita Vicuña partió a la casa del Padre el 22 de enero de 1904, a la edad de 12 años. San Juan Pablo II la beatificó en 1988.  

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