P. David Halm

Homilía del día, Jueves 2 de Julio- Por P. David Halm

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Es interesante lo que dice la lectura que "viendo Jesús la fe de aquellos hombres..." Jesús le perdonó al paralítico y finalmente le curó. Interesante, porque no dice que Jesús estaba viendo la fe de solo del paralítico, también la de los hombres que se lo llevaron a Jesús.

Pienso en la gente que a través de los años me han llevado a Jesús y por la fe de ellos he recibido la gracia, perdón, sanación y amistad de Jesús. Por ejemplo, desde mis primeros años recuerdo pasando al santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores en mi estado de Ohio, EEUU, con mi abuelita y mamá. Casi todas las semanas nos íbamos por allí para rezar el rosario y obtener agua bendita. Como un niño, recuerdo plenamente las imágenes del Señor y su Madre, las estatuas de los santos, el olor de las velas, el sonido de las campanas y el sabor del "sándwichito" que traíamos por el almuerzo. Recuerdo la sensación de paz y seguridad que me sentía allí.

Además, pienso en mi maestro de novicios, el Padre Thomas Lemos, CSC, que me enseñó tanto sobre que significa ser un buen pastor y servidor como Jesús. Nos enseñó mucho más por su ejemplo que su palabra (aunque muy linda su predica también!) Me sentía con celo y fervor después de sus lecciones y muy humilde, viendo su ministerio sacerdotal.

En ambas memorias reconozco que mi fe no fue la razón por esos dones de gracia que Jesús me infundió. Creo que fue como la historia de los hombres llevando a su amigo a Jesús para recibir el perdón y sanación: "viendo Jesús la fe de aquellos hombres..." pero en esas instancias Jesús estaba viendo la fe de mi abuelita, mi mamá, Padre Lemos.

Es importante reflexionar en ¿quienes nos han llevado a Jesús? ¿A quien llevamos a Jesús? ¿Cuando Jesús nos ve, se ve una fe viva y activa? ¡Sea alabado Jesucristo, ahora y siempre!

P. David Halm

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