EL PAPA SOBRE LOS MIGRANTES: INIMAGINABLE EL INFIERNO EN LOS CAMPOS DE DETENCIÓN

Por José Luis Nicolás

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“Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”, ya sea “para bien o para mal”: lo recordó el Papa Francisco en su homilía en la Misa en el 7º Aniversario de su visita a Lampedusa. “Esta advertencia es hoy de gran actualidad”, dijo, afirmando, por otra parte, que lo que está pasando hoy con Libia es una versión "destilada" de la realidad.

Lo hizo, en esta ocasión, en la Casa de Santa Marta. A siete años de aquel viaje que marcó los inicios de su pontificado, y con el cual tendió uno de los ejes que demostrarían, a lo largo de estos años, su especial atención por las periferias existenciales, desarrolló su homilía partiendo del salmo responsorial de hoy, que invita “a una búsqueda constante del rostro del Señor”.

Una búsqueda que “constituye una actitud fundamental en la vida del creyente, que ha entendido que el objetivo final de la existencia es el encuentro con Dios”. Y una búsqueda que también es “una garantía de éxito de nuestro viaje en este mundo, que es un éxodo hacia la verdadera Tierra prometida, la Patria celestial”.

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