HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 30 de Julio- Por P. David Halm

P. David Halm

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El sacerdote que me bautizó hace 39 años, el Padre David Ross, es párroco de la iglesia Saint Rose of Lima en Ohio, EEUU (de hecho, la foto que usa Radio María para mis homilías es de mi, celebrando la misa en su templo!) Padre David y yo conversaba durante mi visita a su parroquia y me compartía la sabiduría que ha obtenido en sus muchos años como sacerdote. Me habló de aprendizajes administrativos, momentos profundos entregando los sacramentos, su perspicacia sobre las escrituras sagradas. Pero lo más profundo era su percepción de que la causa de tanta depresión en el mundo y el nivel del mal en el mundo es que muchas personas han olvidado que existe una vida después de esta tierra. En muchas partes no hay consciencia en 2020 que después de esta vida terrenal los justos pasaran al cielo, unas almas van a pasar por el purgatorio y los que han rechazado a Dios van a sufrir en el infierno.

¿A primera vista se parece muy antigua esta perspectiva, cierto? O aún duro - para decir que alguien puede pasar al infierno después de la muerte. Pero Jesús habla en varios lugares del evangelio sobre el juicio de los últimos días.

 

No es para darnos miedo. Como sus seguidores no tenemos ninguna duda del amor del Padre y la salvación ofrecida por Jesucristo. No podemos lograr esa salvación, y ningún obstáculo en el mundo puede separarnos del amor de Cristo.

 

Sin embargo, si dejamos nuestra fe y dejamos seguir de Jesús, Él no puede obligarnos aceptar su salvación. Creo que el punto del Padre David de Ohio, es que la razón por tanta depresión y mal en el mundo es que muchos han dejado la esperanza ofrecida por reflexionar que vamos a vivir para siempre con Jesús y María en el paraíso. Si la vida eterna no existe, no hay ninguna buena razón para tener esperanza ahora entre tantos sufrimientos en tantos lugares de nuestra vida y mundo. Si no existe ni el ultimo juicio ni el infierno, no hay ninguna esperanza de justicia a los que no obedecen los mandamientos de Dios y cometen tanta violencia y delitos.

 

¡Pero no perdamos a nuestra esperanza, hermanos! Vamos a vivir con Jesús en el cielo un día! Él vendrá a juzgar a vivos y a muertos ¡Viva Cristo Rey!

 

Fr. David Halm

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