HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 15 de abril- Por P. David Halm

P. David Halm

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   3, 31-36

Hablando acerca de Jesús, Juan Bautista dijo:

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra.

El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.

El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.

El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

Homilía del Día

He escuchado de un predicador norteamericano que describe un “heavenly mindset” – significa algo así “mentalidad celestial.” Quiere decir que los seguidores de Cristo que nos ponemos nuestros pensamientos en las cosas celestiales, como también San Pablo nos urge en su carta a los colosenses. (col 3;2)

Es cierto que día a día pensamos en cosas muy del mundo: comida, trabajo, salud del cuerpo, educación de nuestros niños. Pero la idea del “heavenly mindset” es que no se quedan aquí en la tierra nuestros pensamientos. Jesús es del cielo y es nuestro destino eterno. Los levantemos a Él. Por eso nuestros pensamientos y vista tienen que seguir enfocados en nuestro destino final, no solamente en el camino.

Antes de la pandemia y las restricciones de cuarentena probablemente hayamos viajado – por auto, vuelo, tren, bicicleta – y aunque hayamos disfrutado el camino y manera de viaje sería raro que solo hubiésemos estado pensando solo en eso y no en el destino. Las canciones del radio del auto, la comida del vuelo, las tiendas del aeropuerto – todo entretenido (ojala!) pero es nada en comparación con lo que vayamos a disfrutar cuando lleguemos al destino: una reunión con queridos familiares, actividades entretenidas, fiestas, etc…

No perdamos nuestra concentración día a día. Este mundo tiene muchas cosas buenas y es justo y bueno disfrutarlos. Obviamente tenemos que enfrentar las dificultades del mundo. Pero, hermanos en Cristo, siempre pongamos nuestros pensamientos y esperanza en Cristo, que vive en el cielo y en su oferta de vida eterna a nosotros.

Fr. David Halm CSC

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