HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 19 de Noviembre- Por P. David Halm

P. David Halm

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     19, 41-44

Cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: “¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios”.

Palabra del Señor.

Homilía del Día

“¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz!” La lectura del evangelio de hoy, dice que eso dijo Jesús, mientras “Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella.”

Si Jesús es la imagen del Dios invisible (Col 1,15) vemos en ese momento que nuestro Dios es capaz de tener comprensión al punto de llorar… Los dioses falsos del mundo antiguo eran figuras de enojo, venganza y humores frágiles. Pero Jesús nos presenta el Dios invisible que llora por compasión a Jerusalén – una ciudad que le ha rechazado tantas veces en su larga historia.

Escucho a muchas personas en el día de hoy hablando de la venganza de Dios. Es la verdad que como católicos creemos en divina justicia. Pero tenemos que pedirnos igual si Dios tuviera tanta compasión a los pecadores de Jerusalén si vaya a tener la misma compasión al mundo de hoy, lleno de pecadores, tal como está. Nosotros incluidos.

Ya sabemos la respuesta: “Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.” (Jn 3,16) y que Jesús gritó “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

Sobretodo en esos momentos nos revela el libre albedrío que tenemos como seres humanos y el respeto que el Dios todopoderoso por eso. Aunque Jerusalén le ha rechazado a Dios, que va a matar a Jesús, y muchos no le escuchan – y la respuesta rápida sería sacar su libre albedrío – Jesús sigue en la manera de convertir a los corazones por su ejemplo de amor y predica del Reino de Dios.

Jesús sigue lo mismo con nosotros hoy. Nos ofrece su amor, su perdón y su salvación. Pero es nuestra decisión –libremente – aceptarlo o no. Ojalá digamos ¡Si, Señor!

Fr. David Halm CSC

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