HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 3 de Diciembre- Por P. David Halm

P. David Halm

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     7, 21. 24-27

Jesús dijo a sus discípulos:

No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande.

Palabra del Señor.

Homilía del Día

“No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.”

He escrito en este Instagram anteriormente que me preocupe muchísimo que muchos en el mundo de hoy - me parecen - han dejado su creencia en la vida después de muerte. Es muy la moda creer que no hay nada mas que material – que somos químicas y minerales no mas, como animales y arboles. Después de la muerte no existimos. 

Que triste.

La canción famosa de John Lennon empieza:

Imagine there's no heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky.

Me imagino que saben la traducción significa “Imagínense que no hay el cielo, es fácil pensarlo, no infierno abajo, arriba solo aire.” Obviamente sabemos que eso es falso, que existen ambos el cielo y el infierno y nuestro Dios nos ha destinado al cielo para vivir con Él por los siglos de los siglos. Pero es nuestra decisión. Siempre Dios nos da y nos respeta nuestro libre albedrío

Jesús les recuerda a sus discípulos que los que van a entrar el reino de los cielos son los que cumplan la voluntad de su Padre. Los otros, no, aun si le piden a Jesús en el fin. Que oremos por la conversión de ellos que no creen, que acepten a Jesús en sus vidas y que nosotros cumplamos la voluntad de nuestro Padre.

Fr. David Halm CSC

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