HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 5 de Noviembre- Por P. David Halm

P. David Halm

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   15, 1-10

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”.

Y les dijo también: “Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.

Palabra del Señor.

Homilía del Día

Nosotros católicos formamos una comunidad que se llama La Iglesia. De hecho, formamos una comunión y sabemos que ambos “comunidad” y “comunión” tienen su origen en las palabras de latín que significan “con” y “unidad/unión”. Entonces, La Iglesia tienen muchos integrantes, pero con una unidad fundamental. Decimos que la Iglesia igual es el Cuerpo de Cristo, aún con muchos miembros. Cristo no puede ser dividido.

Por eso sabemos que nuestra Iglesia siempre es comunitaria no individualista. Los evangélicos, y protestantes en general, tienen una espiritual mucho mas individualista en el sentido que hablan mucho de su relación personal con Cristo. Mira, no hay ningún problema con eso y su fe, encuentro yo, es real y profunda. Pero es importante la diferencia en el foco o prioridad de la relación individual y la relación comunitaria con Dios. Porque creemos que necesitamos ambas y que nuestro Dios nos ama en ambos sentidos.

Esta parábola del Buen Pastor dejando las noventa y nueve ovejas para buscar la perdida nos revela que formamos un rebaño y nuestro Dios nos protege y guarda como rebaño. Pero revela igual que nos ama cada uno de nosotros en una manera personal e individual. ¡Que maravillosa esta revelación!

Nos comunica que Dios nos guarda hoy día como Iglesia y como oveja. Sea alabado Él, ahora y siempre. 

Fr. David Halm

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