HOMILÍA DEL DÍA, Jueves 8 de Octubre- Por P. David Halm

P. David Halm

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   11, 5-13

Jesús dijo a sus discípulos:

Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”.

Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.

¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!

Palabra del Señor.

Homilía del Día

No sé si ustedes hayan recordado la Oración Colecta de la misa de domingo pasado… Esa es la oración después del Himno del Gloria y antes de la Primera Lectura. 

Recé en esa oración a Dios que “Derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir”. Me encanta esa súplica. Se reconoce que tenemos inquietudes y necesidades tan profundas, y tal vez grandes, en nuestra vida que no nos atrevemos a pedirle a Dios. Puedan ser pecados, puedan ser miedos, puedan ser dudas.

Sin embargo, en el evangelio de hoy Jesús nos dice que “Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre”. Sabía de nuestra naturaleza humana que tenemos ese miedo y vacilación. Por eso enfatiza que tengamos confianza en el amor paternal del Padre Celestial. No hay nada en nuestra vida que es mas grande que Su misericordia y amor. Jesús nos dice en otro evangelio (Juan 14;13) que “Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi nombre”.

¿Lo creemos, de verdad? Mira los niñitos, no tienen ninguna duda en la presencia y atención de sus papás. Les piden todo, con cualquier inquietud y deseo ¿cierto?

¿Por qué nosotros a Dios no nos atrevemos pedirle?

Que hoy tengamos la confianza de niñitos a nuestro querido Padre que está en el cielo. Le pidamos– por el nombre de Jesús – todo lo que necesitamos de Él. Aún “aquello que no nos atrevemos a pedir”…

Fr. David Halm

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