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HOMILÍA DEL DÍA, Martes 25 de Agosto- Por Fr. Isauro Covili

Por Fr. Isauro Covili

Martes 25 de agosto de 2020

En una lectura continuada de san Mateo, seguimos encontrándonos que los ayes que salen de la boca de Jesús para con todas las situaciones de hipocresía, en que los seres humanos en tiempo de Jesús y en nuestro tiempo podemos caer y vivir. Sobre todo, contra los que insisten en la observancia de la ley y olvidan la misericordia. "Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta y del comino, y descuidan lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe-fidelidad". Este 'ay' de Jesús contra los líderes religiosos de aquella época puede ser repetido contra muchos líderes religiosos de los siglos siguientes, hasta hoy. Muchas veces, en nombre de Dios, insistimos en detalles y olvidamos la misericordia. Pues, sin la experiencia del amor, las observancias de normas hacen de Dios un ídolo.

También el texto Jesús nos da palabras contra los que se preocupan demasiado por limpiar las cosas por fuera y las ensucian por dentro. "«Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que purifican por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia. Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!".

Para el discípulo de Jesús, para la Comunidad cristiana, no es suficiente cumplir los mandatos, no basta observar la letra de la ley, no basta no matar, no robar, no cometer adulterio, no jurar, para ser fiel a lo que Dios nos pide. Sólo observa plenamente la ley de Dios aquel que, más allá de la letra, va hasta la raíz y arranca dentro de sí los deseos de robo y de codicia y toda cuestión impura, tergiversada. Por eso la acusación de Jesús a las escribas y fariseos es un llamado de atención a la comunidad cristiana, para que aprenda a discernir entre lo relativo y lo esencial.

Hoy se tiende a juzgar y sentenciar el pasado con criterios del presente, lo que en momentos y situaciones puede ser muy injusto. La plenitud de la ley se realiza en la práctica del amor y en la misericordia. No es suficiente la justicia, es necesario que vaya acompañada de la misericordia. 

Fraternalmente, Fr. Isauro Covili.

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