HOMILÍA DEL DÍA, Martes 7 de Julio- Por Fr. Isauro Covili

Por Fr. Isauro Covili

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La presencia del reinado de Dios, es y seguirá siendo signo de contradicción. Mientras que la multitud de los pobres, cansados, sencillos y abatidos se asombran, los fariseos que están ciegos, se confirman en su ceguera cuando dicen en el texto: expulsa demonios con el poder del jefe de los demonios.

La curación de un mudo. En un único versículo, Mateo nos dice que un endemoniado mudo fue presentado ante Jesús, y que Jesús expulsa el demonio y el mudo empieza de nuevo a hablar. Lo que impresiona en la actitud de Jesús, aquí y en todos los cuatro evangelios, es el cuidado y el cariño con las personas enfermas. Las enfermedades eran muchas, y no existía la seguridad social.

Las actividades y las curaciones de Jesús se dirigían no sólo contra las deficiencias corporales, sino también y sobre todo contra ese mal mayor del abandono material y espiritual en que la gente se veía obligada a pasar los pocos años de su vida. La acogida llena de ternura y la curación de los enfermos formaban parte del esfuerzo más amplio para rehacer la relación humana entre las personas y reestablecer la convivencia comunitaria en los poblados y en las aldeas de su tierra, Galilea.

La doble interpretación de la curación del mudo. Ante la curación del endemoniado mudo, la reacción de la gente es de admiración y de gratitud: Nunca se vio cosa semejante en Israel. La reacción de los fariseos es de desconfianza y de malicia: “Por el príncipe de los demonios expulsa a los demonios”. Marcos trae una larga argumentación de Jesús para poner de manifiesto la malicia y la falta de coherencia de la interpretación de los fariseos (Mc 3,22-27). Mateo no trae ninguna respuesta, pues cuando la malicia es evidente, la verdad brilla por si misma.

La compasión de Jesús. “Y al ver la muchedumbre, sintió compasión por ella porque estaban vejados y abatidos, como ovejas sin pastor”. La misma compasión para con el pueblo abandonado, Jesús la mostró en ocasión de la multiplicación de los panes: son como ovejas sin pastor (Mt 15,32). Por esto, frecuentemente, muestra cómo en las actividades de Jesús se realizan las profecías.

Que el Señor permita hoy que muchas personas puedan recuperar la voz que han perdido a través de muchas situaciones, sobre todo por miedo y esto muchas veces al interior de su propias familias. Que la comunidad cristiana encarne la ternura de Dios en su andar misionero y así el mensaje de Jesús pueda liberar el corazón y la vida de tantas esclavitudes.

Fraternalmente, Fr. Isauro Covili.

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